Muchas veces ni miro quién sube. Pero en este caso se me sube una tía.
- Hola, ¿me llevas a tal? -Me dice amable-.
- Sí.
Por el camino bostezo.
- Ayy... ¿Estás cansadito? -Replicó su voz melosa-.
- Sí, un poco.
Al para el taxímetro, enciendo la luz, ya que era de noche y me giro. Un maromo en toda regla buscaba en su cartera para darme el dinero.
Luego se bajó con gesto afeminado.
Sexo: Sin identificar
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