Se me sube el señor con su familia, y a los 5 metros señala al taxímetro que marcaba 2.70.
- Esto está mal.
- ¿2.70?
- Sí está mal, tendría que ser 2.10.
- ¿Está seguro?
- Sí, este precio es muy alto.
Detengo el coche a los 40 metros.
- ¿Es muy caro para usted? ¿Quiere bajarse? (Nótese el acento cínico).
- No, no. Siga.
Pues entonces cállese la puta boca, pesado.
Poco después le señalo las tarifas que están delante de sus narices. La primera de las líneas en la etiqueta marcaba 2,15.
- ¡Ah! ¿Lo ve? 2.15. ¡DOS CON QUINCE!
- Muy bien, siga leyendo....
- Son dos con quince, no dos con setenta (dice mientras me interrumpe).
- Muy bien, lea la siguiente línea.
- ¡Ahhhh! ¡Hoy es domingo!
- ¡Ahhhh! SÍ.
El señor no abrió más la boca.
Somos unos estafadores
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1 comentarios:
jajajaja ir en taxi contigo tiene que ser toda una experiencia.
Eres el House de los taxistas.
Mis respetos :)
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