Entra en el coche un tío y según entra empieza a maldecirlo todo:
- ¡Joder! ¡Ya me di con la cosa esa! ¡Es que es un peligro! ¡Llévame a la playa anda!
- ¿Mande?
- ¡Qué me acabo de dar contra eso, coño, es un peligro! ¡Yo no sé los taxis estos como ponen algo así para que alguien se mate! -Me señala el metacrilato que está sujeto al techo con las licencias de conductor.-
- Pues habrá que entrar con más cuidado -le digo-.
- ¡Cuánta gente no se habrá dado con eso...!
- Usted es el primero.
- ¡Tiene que haber un primero para todo! ¿No?
- El primero en tres años que lleva eso ahí. Si entrara con cuidado no pasaba nada.
- Como si esto fuera un tractor, se ve claramente que es un taxi.
- Yo al entrar en un taxi lo hago con cuidado, que es propiedad ajena.
- Si. ¡Casi salgo por la otra ventana, no te jode!
- Sí, casi.
- ¡Vamos a dejarlo asi anda, vamos a dejarlo así, que al final voy a tener que pedir disculpas por haberme dado!- ¡Cuánta gente no se habrá dado con eso...!
- Usted es el primero.
- ¡Tiene que haber un primero para todo! ¿No?
- El primero en tres años que lleva eso ahí. Si entrara con cuidado no pasaba nada.
- Como si esto fuera un tractor, se ve claramente que es un taxi.
- Yo al entrar en un taxi lo hago con cuidado, que es propiedad ajena.
- Si. ¡Casi salgo por la otra ventana, no te jode!
- Sí, casi.
- Pero es que yo no tengo por que pedirle perdón, no he puesto eso ahí para que usted se dé.
- Mira bájame aquí anda.
El señor no ha llegado aún a la playa. Pero me consta que se lleva un buen recuerdo.
2 comentarios:
Jajaja Todavía no se porque trabajas cara al público si odias a la gente.
También odio el potaje y me lo tengo que comer...
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